Explorar las costas de San Miguel de Abona es sumergirse en un escenario donde el vigor del Atlántico se encuentra con la serenidad de la isla. Esta región, acariciada por la corriente de Canarias, experimenta un clima marítimo que modula tanto su temperatura como su biodiversidad marina.
La corriente, que transporta aguas frías del Atlántico Norte hacia el suroeste del archipiélago, junto con un régimen de mareas semidiurno, marca el ritmo de la vida costera.
Este fenómeno natural asegura dos pleamares y dos bajamares diarias, con cambios aproximadamente cada seis horas, influenciando notablemente las condiciones para la navegación, el buceo y otros deportes acuáticos.
Los «charcos» en Canarias evocan imágenes de piscinas naturales esculpidas por la fuerza milenaria del mar entre rocas volcánicas, y San Miguel de Abona no es la excepción. El Charco de Archiles, situado en la playa del Barranco, se presenta como un espejo de agua natural que captura la esencia viva del océano Atlántico, ofreciendo a locales y visitantes una experiencia única de inmersión en la naturaleza.
Rehabilitado en 2018 por el Ayuntamiento de San Miguel de Abona, el Charco de Archiles es un testimonio de la interacción entre los elementos naturales y la voluntad humana de preservar y mejorar estos espacios para el disfrute público. Su origen se remonta a la acción conjunta del mar y los sedimentos arrastrados por el barranco de Archiles, creando una mareta o pequeña bahía que con el tiempo se ha convertido en una atracción destacada de la zona.
La biodiversidad en estos charcos varía con las estaciones del año, refugio de algas, pequeños crustáceos, peces, cnidarios (conocidos comúnmente como medusas), estrellas de mar, y ophiuras, lo que los convierte en pequeños ecosistemas que ofrecen una ventana a la vida marina costera. La rehabilitación del Charco de Archiles ha incluido mejoras en los accesos, la adición de un solarium, duchas y un mirador, facilitando una experiencia cómoda y enriquecedora para todos los visitantes.
Dirección: Amarilla Golf, 38639, Santa Cruz de Tenerife | Ver mapa
A lo largo del año, las playas de San Miguel de Abona revelan dos caras distintas: una invernal, con temporales que traen olas de mayor altura y fuerza, y una estival, más tranquila y acogedora. Es durante las Mareas del Pino en septiembre cuando la diferencia entre la pleamar y la bajamar se vuelve especialmente pronunciada, ofreciendo un espectáculo natural impresionante.
En el corazón de este entorno único se encuentra Playa Amarilla, un tesoro de la naturaleza protegido por su extraordinaria belleza. Rodeada de caprichosas formaciones rocosas amarillas esculpidas por el mar, esta playa no solo destaca por su entorno natural sino también por sus aguas cristalinas que son un paraíso para los amantes del buceo y el snorkel. Lugares como La Punta, Piedra Narayán o La Puerta son puntos de inmersión reconocidos mundialmente, donde la vida marina se revela en todo su esplendor.
Aunque predominantemente rocosa, Playa Amarilla ofrece una zona acondicionada como solárium, con escaleras que facilitan el acceso al mar. Al adentrarse, el visitante descubre un mundo subacuático fascinante, desde algas típicas del intermareal hasta peces coloridos que habitan las profundidades y grutas submarinas.
Este enclave singular, accesible a pie, combina la majestuosidad de sus paisajes naturales con la accesibilidad para todos aquellos que buscan una experiencia única en contacto con el mar. Con una longitud de 50 metros y una anchura de 8 metros, aunque no cuenta con servicios, su singularidad y la cercanía de facilidades como aparcamiento y acceso por autobús interurbano, hacen de la Playa Amarilla una visita obligada para quienes exploran San Miguel de Abona.
Dirección: C. Aquiles, 18, 38630, Santa Cruz de Tenerife | Ver mapa
La Playa de Colmenares, caracterizada por su singular formación de cantos rodados, conocidos localmente como callaos, se extiende a lo largo de 230 metros, formando parte de un pintoresco sendero costero que culmina en la emblemática Montaña Amarilla.
La playa de Colmenares es un vivo ejemplo de cómo las fuerzas naturales moldean el paisaje. Durante el verano, las olas, al ser menos enérgicas, depositan suavemente los callaos en la costa, creando una pendiente suave y accesible. En cambio, el invierno trae consigo un rostro más salvaje, donde las olas más fuertes forman una pendiente más pronunciada, en un constante juego de construcción y erosión. Este ciclo no solo es fascinante de observar sino que también contribuye al carácter único de esta playa cada temporada.
La biodiversidad es otro de los tesoros que alberga la Playa de Colmenares. Entre los callaos, se encuentran especies vegetales halófitas, adaptadas a la salinidad del entorno, como la Sarcocornia fruticosa y la Salsola vermiculata. El área es también un hábitat para aves costeras, incluyendo gaviotas y charranes, así como para invertebrados marinos como cangrejos ermitaños y caracoles marinos, que se pueden observar en este entorno natural.
Uno de los sonidos más característicos y cautivadores de la Playa de Colmenares es el choque entre los callaos durante los días de oleaje. Este fenómeno ofrece a los visitantes la oportunidad única de experimentar el proceso natural de erosión y pulido de estas piedras, convirtiendo una simple visita a la playa en una lección viva de geología y ecología.
Dirección: 38639, Santa Cruz de Tenerife | Ver mapa
La Playa de San Blas, situada en el encantador entorno de San Miguel de Abona, emerge como un oasis de serenidad en el vibrante paisaje de Tenerife Sur. Esta playa rocosa, adornada con arena y grava, es el destino perfecto para quienes buscan un retiro tranquilo lejos del bullicio de las playas más concurridas.
Con una longitud de 260 metros y una anchura de 22 metros, San Blas ofrece un ambiente semiurbano único. Su proximidad al hotel Barceló Tenerife proporciona a sus huéspedes un acceso exclusivo y directo, haciendo de esta playa un lugar privilegiado para el descanso y la desconexión. Además, su ubicación, rodeada de urbanizaciones y un prestigioso campo de golf, añade un toque de elegancia y comodidad a la experiencia de playa.
A pesar de su grado de urbanización y proximidad a áreas residenciales y de alojamiento, la Playa de San Blas mantiene un grado de ocupación bajo, ofreciendo un espacio de tranquilidad y solaz. Su fácil acceso a pie, junto con la disponibilidad de aparcamiento y conexión por autobús interurbano (línea 470), hacen de esta playa una opción cómoda tanto para locales como para visitantes.
Dirección: C. de El Cardonal, 38639, Santa Cruz de Tenerife | Ver mapa
La Playa San Salvador, ubicada en el privilegiado entorno de la Marina Amarilla, se presenta como un enclave único donde el deporte y la naturaleza se encuentran. Su ubicación está colindante con el Puerto Deportivo de San Miguel y con la Urbanización de Amarilla Golf. Esta playa de callaos ofrece un paisaje costero de singular belleza, siendo un lugar ideal para aquellos que buscan disfrutar de la tranquilidad y la proximidad al mar, mientras se encuentran rodeados de uno de los paisajes golfísticos más prestigiosos de Tenerife.
Dirección: Barranco del Saltadero | Ver mapa
La playa El Barranco es de origen natural, se encuentra junto a la desembocadura del barranco de Archiles limitando al este con el Charco de Archiles y al oeste con la playa de Colmenares. Está formada en su totalidad por callaos y bolos. La playa no tiene acceso con vehículos, ya que se encuentra en el paraje de Archiles.
La playa Callo del Guincho de Arriba es de origen natural, se encuentra en una pequeña cala frente al hotel Náutico Suites. Junto a la playa existe un paseo peatonal que recorre todo el litoral de la urbanización de Golf del Sur.
Está formada en su totalidad por grava, callaos y arena. Para acceder a la playa no se puede realizar en vehículo, solo se puede acceder a través del paseo marítimo
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